lunes, 2 de julio de 2018

YOGA EN INVIERNO

EL YOGA EN INVIERNO

Invierno… Días grises, húmedos y nublados que se han acortado sensiblemente… Comienza el receso invernal propiciado por la infinita sabiduría de la Naturaleza, que mediante el letargo y la pasividad, podrá reparar los daños ocasionados en los cuerpos de hombres, animales y plantas, estado que se prolongará hasta que llegue la esplendorosa Primavera a inundarlos de nuevas fuerzas vitales. El efecto del frío produce en todos los seres vivos un movimiento de contracción, un cerrarse hacia la propia interioridad. El mismo ser humano ve limitadas sus actividades habituales y busca refugio en la cálida estructura de su hogar material, con un íntimo sentimiento de seguridad y comodidad. El letargo invernal le hará sentirse más calmo y relajado, más quieto y silencioso, lo que le permitirá disfrutar mejor de su propia corporeidad. Al permanecer más tiempo en el interior de la vivienda podrá advertir sus deterioros, rescatará colores y formas olvidadas, pondrá en orden sus cosas personales y se liberará de las cosas viejas e inservibles que le quitaban tanta energía. Serán días en que el aroma de las delicias culinarias se filtrará al exterior por las pequeñas hendijas de las aberturas y días, en que olvidados instrumentos musicales saldrán de su quietud y silencio y volverán a poblar la casa de sonidos nuevos, recién recuperados, días en los que el ser humano se dejará estar sin intención de hacer otra cosa que pensar y reflexionar.
Y así llegará el momento en que al silenciarse el bullicio del mundo exterior se quede solo ante su verdadera naturaleza, ante su íntima verdad. Quizá pueda intuir que lo que va a encontrar allí no será de su agrado  y por eso se resiste a quedarse solo y a penetrar en ella. Pero su verdad está allí, hablándole silenciosamente, ahogada por un torbellino de ruidos y palabras, oculta bajo las densas capas formadas por sus recuerdos y sus experiencias pasadas.  Y así como al permanecer más tiempo en el interior de su hogar material, pudo advertir sus deterioros, rescató colores y formas olvidadas, ordenó sus cosas personales y se liberó de las cosas viejas e inútiles que le quitaban tanta energía, así también, al introducirse en su propia interioridad mediante el simple ejercicio diario de la auto observación propiciado por el letargo invernal, manteniendo una actitud calma, despierta,  alerta y de callada vigilancia, advierte cuánta basura había acumulado en su interior sin darse cuenta, sin ser consciente de ello…¡Cuántos conceptos erróneos! ¡Cuántos prejuicios, ilusiones y falsas creencias!
Invierno… Vamos aquietando nuestros pensamientos y alivianando nuestra mente para que al alargarse el espacio entre cada pensamiento pueda surgir el poder de nuestra conciencia. Nos vamos aquietando dulcemente y descendemos a profundidades desconocidas de nuestro Ser, donde se encuentran fuerzas latentes y capacidades dormidas inherentes a la realidad humana, desde donde fluye, cual una ola gigante que se originó en las profundidades y pugna por emerger a la superficie, el palpitante misterio de la naturaleza humana, la parte desconocida de Dios y la Gran Naturaleza que vive en cada uno de nosotros como germen de nuestro futuro ¡Gracias invierno! ¡Gracias Naturaleza! por hacer posible que cada año podamos retirarnos dulcemente en nuestro interior para comenzar a ser un poquito más conscientes.
La emoción predominante en el invierno, es el miedo, que tiene miles de millones de años de antigüedad y que se fue transmitiendo de generación en generación, de mutación en mutación.
Charles Darwin observó que el miedo y la ira son emociones muy anteriores al hombre y que, en cambio, la pena y la ansiedad se originaron prácticamente con él.
Un dato interesante, por ejemplo, es que los ciervos, así como otros animales, reconocen al depredador aún sin haberlo visto nunca.
El miedo constituye el desencadenante de la respuesta orgánica inducida por el estrés.
Cuando el cerebro detecta el peligro, emite señales de todo tipo hacia los órganos corporales, que lo ayudarán a defenderse y a salvarse en la emergencia.
Esa comunicación se establece por los filamentos del sistema nervioso y por las sustancias químicas endógenas, neurotransmisores, que liberadas en el torrente sanguíneo y linfático forman una poderosa red de información dentro del cuerpo. En la respuesta al estrés intervienen especialmente la adrenalina y el cortisol, segregados por las glándulas suprarrenales.
Es oportuno recordar que para la medicina china, en los riñones reside el miedo y, junto con la vejiga urinaria, son los órganos que más hay que cuidar en invierno. Es asombroso pensar que debieron pasar miles de años para que la ciencia verificara este vínculo entre el miedo, el estrés y las suprarrenales. Los mensajeros químicos hacen que el flujo de la sangre se redistribuya en las zonas que están alertas, en la emergencia para suministrar energía a los músculos y órganos clave. Una persona sometida a estrés durante mucho tiempo sufre consecuencias patológicas y puede llegar a tener lesiones cerebrales.
La respuesta al estrés es altamente positiva porque nos permite gozar de la vida. El crecimiento humano exige enfrentar cambios y producir nuevas respuestas. No es posible crecer sin las transformaciones y estas generan estrés.
La medicina China, también vincula los riñones al oído, al sonido y a la energía sexual.
La medicina occidental ha advertido coincidentemente, la relación existente entre los órganos sexuales y la garganta.
DIFERENTES TIPOS DE MEDITACION
Aunque en sus diferentes enfoques, todos ellos nos llevan al mismo objetivo básicamente trabajan con la concentración de la mente, la tradición del Yoga clasifica las técnicas en dos grupos:
La meditación saguna (significa con cualidades) en la misma la concentración se dirige a un objeto concreto, puede ser una flor, una imagen, una parte del cuerpo, o una función como la respiración.
La meditación ninguna (sin cualidades) la concentración, está en una idea abstracta, un concepto puro, como puede ser Dios, a quien no podemos describir.
Otro tipo, sería la subjetiva, ya que el objeto de la concentración esta constituído por los contenidos de la propia mente., tomamos conciencia de nuestro propios pensamientos y sentimientos sin centrarnos en objeto externo, la palabra para esta actitud sería testigo, ya que tratamos de no involucrarnos con lo que surja, así los pensamientos se hacen escasos y podemos purificar nuestra mente.
POR QUE REPETIMOS EL MANTRA?
El mantra es un sonido de una o varias sílabas, que se repite y se repite, en voz alta o baja o mentalmente. Ayuda a la concentración para encauzar la mente, y su poder reside
En la cualidad vibratoria sobre el cuerpo.
El mantra de la India: Om mani padme hum. Que repetimos en nuestras meditaciones, es una opción dentro de infinitas. Podemos optar también por el Mantra universal
OM
Pronunciando El Om así: la “o” muy alargada se pronuncia con la exhalación y para la
“m” la hacemos como esbozando una sonrisa. Sonará como un “ng”.



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